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Cómo las firmas pueden transformar adversidad en ventaja competitiva /Archivo
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Oportunidades en tiempos de crisis

Cómo las firmas pueden transformar adversidad en ventaja competitiva
por Steven Ongenaet
publicado el30/03/2020
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El viejo proverbio dice que uno nunca debe dejar que una buena crisis se desperdicie. Incluso en estos días oscuros, de contracción económica y aislamiento social, existe la opción de buscar el éxito, ver los aspectos positivos y detectar oportunidades de aprendizaje que pueden dar a las firmas de abogados una ventaja competitiva después de la recuperación. Pero eso requiere una elección consciente, claridad estratégica, liderazgo y agilidad operativa.

El efecto de choque creado por la pandemia COVID-19 (coronavirus) está empezando a transformarse en una de las peores crisis económicas de la historia moderna, con una de las disminuciones de actividad más pronunciadas y repentinas jamás registradas.

Todavía es pronto para evaluar el impacto general, pero los escenarios recientemente publicados oscilan entre una contracción del 14 % (JP Morgan) y del 24 % (Goldman Sachs) para la economía de los Estados Unidos en el segundo trimestre de 2020, acompañada de un rápido aumento de la pérdida de puestos de trabajo. En Asia oriental ya se han producido contracciones similares y Europa está preparada para seguir el mismo camino. Es probable que los mercados emergentes se vean más afectados. Esto hace que los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo se peleen por políticas fiscales y monetarias sin precedentes para detener la hemorragia.

El Banco Central de México, Banxico, ya había rebajado las previsiones de crecimiento para 2020 a finales de febrero, esperando un menor crecimiento del PIB de entre el 0.5 % y el 1.5 %, después de un incremento negativo en el último trimestre de 2019. El Banco Central citó la persistente debilidad de la demanda interna y un posible recorte de la calificación crediticia de la empresa petrolera estatal Pemex, además de las presiones del mercado generadas por el brote de coronavirus.

Esta semana varios bancos de inversión emitieron pronósticos significativamente negativos, Credit Suisse espera una contracción del 4 % para 2020, por debajo de un escenario de crecimiento modesto del 0.7 % pronosticado anteriormente.

El impacto del coronavirus en México se ve exacerbado por la carnicería en los mercados mundiales del petróleo tras la reunión de la OPEP el pasado 8 de marzo, que ha provocado una guerra total de precios entre Rusia y Arabia Saudita. Desde principios de año, el precio de los futuros de petróleo crudo de la cercana NYMEX cayó más del 58 % y el crudo Brent -la referencia internacional- se situó por debajo de los 25 dólares por barril, el más bajo en casi 20 años. Estas condiciones también afectaron al tipo de cambio, ya que el valor del peso cayó a mínimos históricos y se negoció hasta en 24 pesos por dólar.

En Colombia, el peso bajó un 3.95 %, al tiempo que el índice COLCAP de la bolsa se contrajo en un 10.6 %. El real brasileño, que se vio presionado la semana pasada por la crisis epidémica mundial del coronavirus, llegó a un nuevo mínimo histórico de 4.7925 unidades por dólar, con una caída de hasta 2.25 %. El peso uruguayo cayó un 1.85 %. El peso chileno se depreció un 2.26 %, a un cierre mínimo histórico de 867.80/868.10 pesos por dólar. En tanto, el principal índice de la Bolsa de Comercio de Santiago, el IPSA, se desplomó un 12,09 %. En el Perú, el sol cerró con una caída de 0,82 %, a 3,572/3,574 unidades, a un nuevo mínimo desde 2002. En la jornada, el Banco Central colocó swaps cambiarios por 640 millones de soles. El referente de la bolsa bajó un 6,41 %.

Esta tormenta económica perfecta no augura buenas noticias para el mercado legal de México, que ya está luchando con las incertidumbres y la caída de la actividad transaccional.

Tiempos difíciles es igual a oportunidades

Sin embargo, estos tiempos difíciles siempre vienen acompañados de oportunidades, especialmente para los bufetes de abogados. El Financial Times publicó la semana pasada una historia notable sobre cómo la crisis de COVID-19 llevó a un aumento de trabajo para los abogados corporativos, citando un incremento del 25 % en la demanda que se derivó principalmente de "asuntos de emergencia" en relación con la llamada de cláusulas de fuerza mayor en los contratos, lo que condujo a la interrupción de las cadenas de suministro, problemas de seguros y renegociaciones de los acuerdos de fusiones y adquisiciones en curso.

Esta es, en efecto, una fuente potencial de nueva demanda de servicios que los bufetes de abogados latinoamericanos también parecen ansiosos por explorar, ya que varios despachos envían memorandos y alertas a los clientes para examinar el impacto de COVID-19 en los acuerdos contractuales y otras obligaciones en virtud de las legislaciones locales.

Otra área obvia de aumento de la demanda a corto plazo es la del derecho laboral, en la que los bufetes están experimentando una oleada de preguntas, como la aplicación de medidas preventivas que los empleadores deben considerar y sus obligaciones legales en caso de una posible declaración de contingencia sanitaria por parte de las Secretarías o Ministerios de Salud.

Así mismo, las áreas que verán un pico en la demanda inmediata son aquellas prácticas que pueden asesorar sobre las respuestas regulatorias y fiscales del Gobierno a esta crisis en desarrollo (impuestos, comercio y aduanas, competencia/antimonopolio y regulación).

No obstante, la caída en las tasas de interés globales y la depreciación acelerada del precio del dinero, la baja drástica en la demanda de productos y servicios llevará a muchas empresas a renegociar sus deudas o contratar créditos, despertando a las áreas de reestructuración, así como a las bancarias y financieras. El área de litigio deberá aumentar su trabajo y la caída en los ingresos fiscales y el hueco que deje la crisis en las finanzas públicas seguramente incrementará las consultas en temas fiscales y posteriormente los litigios en esa materia. Pensamos que las ofertas generadas por las caídas en los mercados terminarán por despertar al mercado transaccional en el segundo semestre, lo que ofrece un panorama de luz para muchas firmas. Los pocos puntos positivos para algunas empresas procederán de compradores oportunistas, como fondos de deuda y capital privados y sociedades holding con gran liquidez, a medida que bajen los precios de los activos.

Sin embargo, la verdadera cuestión es hasta qué punto y por cuánto tiempo las empresas seguirán pagando por ese apoyo y asesoramiento de respuesta rápida y cuánto tiempo durará esa sensación de emergencia.

La forma en que esta crisis afectará a la demanda agregada de servicios jurídicos a largo plazo dependerá en gran medida del tamaño y la forma general de la recesión y de la reacción de las empresas y sus equipos jurídicos internos ante esta conmoción económica.

Pero los bufetes de abogados no tienen porqué someterse pasivamente a esta dinámica del mercado. Su preparación y capacidad operativa para reaccionar y adaptarse rápidamente a estas circunstancias cambiantes son probablemente los factores más importantes que determinarán su éxito futuro o, de hecho, sus posibilidades de supervivencia.

En aguas agitadas, siempre se ve a algunos bufetes de abogados entumeciéndose, hundiéndose en el fondo del océano y sobreviviendo como carroñeros de cualquier cadáver que caiga de la superficie (tiburones). Por otro lado, habrá firmas que entiendan cómo mantenerse en la cima y "surfear las olas", utilizando las condiciones adversas del mercado en su beneficio (delfines). Los bufetes de abogados "delfines" están en sintonía con las cambiantes demandas de los clientes, entienden cómo conectarse y mantenerse cerca del mercado a través de las nuevas tecnologías y las estrategias superiores de creación de relaciones. Son precisas en su enfoque y rápidas en términos de toma de decisiones y ejecución de estrategias. Saben que tienen que ser cautelosos con sus estructuras de costos del lado de la oferta, pero necesitan duplicar las iniciativas de desarrollo de clientes y negocios.

También hay espacio para el crecimiento en las recesiones. Las empresas que prefieren un enfoque de "esperar y ver" inevitablemente perderán participación en favor de las empresas que tienen un plan y comprenden claramente cómo y dónde pueden ofrecer un valor superior y experiencias de clientes.

En este entorno de crecimiento cero o negativo, los clientes examinarán la propuesta de valor de los bufetes de abogados más de cerca que nunca. Esto crea oportunidades de oro para los "delfines", pero trae malas noticias para las empresas que se adhieren a las recetas habituales y el statu quo.

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