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Tatiana Garcés Carvajal: “Es importante formar redes y apoyar a otras mujeres”

por Lara Valencia
publicado el18/09/2018
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Es socia directora de Baker McKenzie en Colombia desde hace un año y adicta a las relaciones humanas. Tatiana Garcés Carvajal lleva más de 25 años en Baker (se unió en 1992 como asociada en el departamento de laboral, fue nombrada socia local en 2000 y socia internacional en 2008), pero antes de eso experimentó lo que una abogada puede hacer en otros ámbitos, hasta en el más personal. 

Trabajó en recursos humanos y estuvo muy cerca de las operarias que trabajaban en una fábrica de Colombia para gestionar desde lo puramente laboral como abogada, hasta las historias personales que podían beneficiarse de su conocimiento del Derecho. Nos cuenta parte de su historia en Rompiendo moldes.

— ¿Cuál es su carta de presentación como abogada?

— Soy abogada javeriana, con más de 30 años de experiencia especializada en derecho laboral, de ellos 26 en firma. Alcancé a trabajar en el sector real como abogada de la gerencia, como abogada de planta y como directora de recursos humanos. Creo que mi paso por empresa me dio una visión muy práctica del ejercicio de la profesión. También tuve la oportunidad de trabajar como jefa de personal, fue mi primer empleo serio a tiempo completo.

Como jefa de personal tuve mucho contacto con las operarias de una fábrica de ropa interior femenina. Creo que eso me dio una perspectiva y me conectó con una realidad muy diferente a la que había sido mi vida hasta ese momento. Me permitió entender para qué podía servir todo lo que yo había estudiado, cómo ser útil a diferentes entidades y personas. Además de abogada soy casada y madre de dos hijas. 

Tatiana Garcés
Tatiana Garcés

— Toda esta experiencia que menciona en recursos humanos y como jefa de personal de una fábrica, ¿fue durante los estudios o posterior? No es una experiencia muy común…

— Yo hacía Derecho y como estudiante trabajé los dos últimos años, primero en una investigación de derecho penal y después como dependiente judicial. Cuando termino materias, decido renunciar a mi trabajo, para dedicarme a tiempo completo a mi tesis de grado. Estando en esas, me salió la oportunidad de trabajar como jefa de personal, donde no me exigían el título. Esto me permitió acabar mi tesis, adquirir algo de experiencia y graduarme al final del año.

Fue una experiencia un poco atípica, pero aprendí muchísimo Derecho. En una empresa pequeña los abogados hacemos muchas cosas. Yo hacía los contratos que la gerencia necesitaba, administraba las cosas de personal y ayudaba a las operarias en sus temas personales. En los procesos de alimentos, con los padres que no respondían ante sus hijos y en las cauciones para que sus parejas maltratadoras no las golpearan. Ese trabajo me conectó mucho con una realidad muy diferente a la que yo había visto. 

Mis operarias me enseñaron lo que era trabajar de manera insaciable, con muchísimo amor hacia sus familias, con unas vidas muy difíciles. Generalmente se sentían afortunadas de tener esa oportunidad y ayudar a que sus hijos tuvieran un mañana, pero claramente veías unas historias personales muy complicadas. 

— Supongo que esta experiencia marcó su rumbo como abogada…

— Sin lugar a dudas. La experiencia con las operarias me dio una visión muy diferente, me ayudó a entender de qué manera estaba llamada a ayudar por encima de lo estrictamente profesional. Creo que en lo profesional la vida me ha regalado muchas oportunidades, grandes retos que he sabido aprovechar y capitalizar con responsabilidad, tenacidad y dedicación.

No importa lo que uno haga si lo hace con mucho amor y pasión, porque creo que es la única forma de que salgan las cosas. Por otro lado, tuve el privilegio de tener a personas muy generosas como jefes, de las cuales aprendí mucho. También tuve una madre muy batalladora, una mujer muy luchadora que no le tenía miedo a muchas cosas y pionera en su época. Mi mamá trabajó cuando muchas mujeres no trabajaban, se separó cuando éramos muy jóvenes. Venimos de Cali, dentro del ambiente familiar separarse y asumir el rol sola, era algo diferente a lo que se acostumbraba en ese momento. Creo que aprendí mucho de ella. 

También de mi primer jefe en la empresa del sector real donde trabajé, Dani Goldstein, de Alcides Vargas - mi segundo jefe - de los abogados que me recibieron en Baker McKenzie, Jimmy y Roberto Raisbeck y Antonio Duarte. Sin lugar a dudas, cada persona que te revisa te enseña, te va formando y dando una visión diferente de cada cosa.

— De no haber sido abogada, ¿qué otra profesión cree que habría desempeñado con éxito y pasión? 

— Cuando estaba en el colegio pensé en estudiar sociología, psicología, psiquiatría…mi denominador común es trabajar con las personas. Siempre me ha interesado mucho el comportamiento humano, entender qué nos hace ser como somos. Por eso en lo profesional me encantan las negociaciones, los procesos, la parte probatoria.

Yo creo que habría sido psiquiatra. Cuando era más joven leía mucho psicoanálisis, todas esas cosas me apasionaban: la filosofía, la literatura…todo lo inherente al ser humano me ha apasionado siempre. 

— ¿Qué es lo más satisfactorio y lo más frustrante de ejercer el Derecho Laboral en Colombia?

— Lo más satisfactorio es ganar un proceso, sacar adelante un proyecto, liderar personas dentro de tu equipo, crecer, desarrollarse, potencializar... Lo más frustrante es lidiar con las tutelas del día a día. Cuando se es abogada litigante – y yo lo he sido – la inseguridad jurídica que se puede generar frente a la falta de precedentes, de fallos congruentes, las demoras, todo eso puede ser bastante frustrante.

Las sorpresas, vaya. En lo litigante, nosotros decimos que uno pierde el proceso que tiene ganado y gana el proceso que tiene perdido.

— ¿Cuáles han sido sus principales retos como socia directora?

— Creo que parte del reto es liderar a personas que son supremamente capaces y altamente competitivas como son todos y cada uno de los socios. Cuando me pongo en el rol de líder y cabeza del grupo de práctica laboral, tengo un conocimiento técnico, una experiencia.  Cuando sales de ese rol y pasas a ser la coordinadora y directora de otros socios en la oficina dentro de una firma global como la nuestra, primero tienes que liderar y entenderte con tus pares. Ahí ya no hay jerarquía, ya no hay experiencias.

Cada uno de nosotros es experto en su área, entonces ahí estas a otro nivel y de otra manera. Al mismo tiempo hay que relacionarse con personas muy diversas y culturalmente diferentes en otros lugares del mundo. Ha sido muy interesante y muy enriquecedor.

— La presencia de firmas internacionales y el surgimiento de firmas regionales es una nueva tendencia en el mercado legal latinoamericano. ¿Sobrevivirá la firma independiente?

— Yo pienso que sobrevivir como tal, sí. No creo que todas las firmas individuales o pequeñas vayan a desaparecer. Pero sí creo que en el mundo moderno la tendencia es otra. Cada vez vemos más acuerdos de cooperación, alianzas estratégicas y fusiones. Es difícil que en un mundo que está cada vez más interconectado, ciertos actores aislados puedan proveer el nivel de servicios e innovación que requieren las multinacionales y las multilatinas.

El cliente es cada vez más exigente y busca más respaldo institucional. Dentro de ese modelo de negocios donde la globalización es una realidad, el nivel de los abogados también cambia. En ese orden de ideas creo que la firma o el modelo global tiene un mejor desarrollo. Es lo que vemos en los mercados más maduros. En ellos hay pocas firmas individualizadas y pequeñas. Cada vez se ven más firmas corporativas.

— Miriam Villafaña, directora de responsabilidad social corporativa en Baker McKenzie y miembro del Comité de Diversidad e Inclusión, ha escrito sobre la importancia de que existan roles femeninos para seguir aumentando la presencia de la mujer a todos los niveles. ¿Qué nos puede contar desde su experiencia y posición como socia directora? ¿Qué se hace en Baker McKenzie Colombia para destruir las brechas de género?

— Creo que sí es importante que las que tenemos un rol de liderazgo seamos conscientes y tratemos de formar redes y apoyar a otras mujeres, porque de pronto la realidad nuestra no es la de las demás.

Baker McKenzie forma parte de Aequales, donde se revisa la paridad. Por otro lado, ahora estamos trabajando en conformar una red que se llama Women in connection. Es un esfuerzo reciente que estamos haciendo en Bogotá, para unirnos varias mujeres que tenemos un rol de liderazgo en diferentes organizaciones de diferentes sectores. Queremos tratar de concientizar a nuestras organizaciones de la importancia de tener programas sólidos de diversidad, inclusión y un enfoque de género.

En cuanto a Baker, tenemos una  gran participación femenina. En Colombia más del 60% de abogados son mujeres. En la oficina, más del 64% incluyendo toda la plantilla son mujeres. No tenemos problemas de participación. Ya cuando nos vamos un poco a mirar la firma a nivel global y los roles de liderazgo, ahí encontramos oportunidades de mejora para que las mujeres participemos más en los puestos directivos. Tenemos programas para apoyar a las mujeres en sus primeros años de maternidad. En algunos países existe la posibilidad de retirarse uno o dos años. También tenemos programas de mentoría para tratar de empoderar. Digamos que nosotras llegamos, accedemos, nos desarrollamos…pero no seguimos promoviendo nuestro crecimiento.

Nuestra meta es que tengamos por lo menos el 40% de representación femenina en roles de liderazgo, pero no como cuota. Como organización no queremos cuota, queremos que las mujeres se atrevan un poco más a participar y a postularse para ocupar las posiciones. En Colombia por ejemplo, en este momento somos ocho socios internacionales. Cuatro son hombres y cuatro son mujeres.

— Hablemos de Colombia, ¿qué puede esperar el sector legal de la coyuntura política y económica actual del país? (pensando en el fin de la guerrilla, el Proceso de Paz, el nuevo Gobierno, etcétera). 

— Pienso que la elección del nuevo gobierno de Iván Duque ha mandado un mensaje positivo para el mercado, así como para los inversionistas. Sus manifestaciones durante el Congreso de Empresarios de Colombia mostraron un presidente mucho más incluyente, dispuesto a respetar los acuerdos de paz logrados.

Creo que ese mensaje es positivo y que se visualizan reformas. Sin duda, necesitamos reformas en lo tributario, las pensiones y la justicia también. Habrá que ver si al Presidente le alcanza para lograr los apoyos suficientes en el Congreso.

Independientemente de las reformas, creo que el país tiene un gran reto para trabajar en la consolidación de todos los acuerdos de paz y que tengamos presencia como Estado en las zonas más apartadas. Para nadie es un secreto que cuando se desmovilizan las guerrillas, si no hacemos la tarea de tener instituciones y presencia del Estado en los sectores más apartados, esos espacios son llenados por otra clase de grupos. En nuestro caso, corremos el riesgo de que sean ocupados por narcotraficantes, por BACRIM, o pequeñas células de delincuencia común. Creo que hay que trabajar en consolidar todas las estructuras y apoyar para que la reinserción de todas estas personas realmente se dé. Si no abrimos espacios y generamos trabajo, va a ser muy difícil que todos nuestros exguerrilleros y excombatientes tengan una oportunidad real.

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