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El socio director de Guzmán Ariza cambiaría algunas decisiones pero cree en los beneficios de arriesgarse en la toma de decisiones / Pixabay

Fabio J. Guzmán Ariza: “Nadie tiene una bola de cristal que advierta de las iniciativas improductivas”

El socio director de Guzmán Ariza, Abogados y Consultores lleva 34 años dirigiendo la firma en República Domicana
por Lara Valencia
publicado el11/07/2019

Guzmán Ariza, Abogados y Consultores es una firma situada en la República Dominicana. Sobre las particularidades de trabajar en la América insular, su socio director, Fabio J. Guzmán Ariza, dice que el mercado legal dominicano es muy competitivo. Sin embargo, dice que la formación de los abogados es muy dispar, existiendo facultades o muy prestigiosas o muy poco exigentes.

 

Entrevistamos al managing partner (MP) en la Serie MP, nos habla del crecimiento de la industria cinematográfica  con la llegada de gigantes como Netflix tras la aprobación de la Ley para el Fomento de la Actividad Cinematográfica en la República Dominicana.

Fabio J. Guzmán Ariza
Fabio J. Guzmán Ariza

 

¿Cuál es el legado que le gustaría dejar como socio director?

 

—En 1977 mi padre cumplió 50 años de ejercicio profesional y fue condecorado por el presidente de la República Dominicana. Se le premió, entre otras cosas, por una actividad profesional ejercida con rectitud, consagración, constancia, seriedad y una honestidad irreprochable. Por ser entonces un ejemplo en vida de cómo lucir la toga con dignidad y del modo de servir con rectitud no solo a la sociedad, sino también a la causa de la justicia dominicana.

 

Ese es el legado que hemos recibido de nuestro fundador y que deseamos transmitir a la tercera generación: un legado de principios, que nos muestra cómo ejercer la profesión, con honorabilidad y probidad, ante el desafío permanente que es la práctica del derecho en la República Dominicana. Con ese legado se ha logrado forjar la firma más grande del país, con un equipo unido en sus propósitos y aspiraciones, además de dinámico, cuidadoso y recto, pese a la gran diversidad de sus integrantes.

 

—¿Qué es lo mejor y lo peor de ostentar el cargo de socio director en un despacho legal?

 

—Sin duda, lo mejor está en planificar, implementar y ajustar —en caso de que sea necesario— las políticas que nos mantienen en la vanguardia de la profesión, sobre todo los programas de mentoría de los asociados, de atención a la clientela y de innovación tecnológica.

 

Lo peor está en conciliar la dirección de la firma con el ejercicio propio. Mi rol como MP, especialmente en estos últimos años de gran crecimiento de la firma, me ha alejado en parte de mi trabajo como abogado.

 

—¿Qué requisitos le parecen indispensables para dirigir una firma en términos de formación?

 

—Es indispensable ser un profesional con amplia experiencia en la jurisdicción donde se ejerce y con cierto renombre en la comunidad. Se ha de exigir, además, tener conocimientos básicos en administración de empresas, liderazgo, ser un excelente comunicador y motivador, no temerle a los cambios y estar abierto siempre a aprender cómo gestionar mejor su bufete.

 

—¿Y desde el punto de vista personal?

 

—Optimismo, decisión, coraje y empatía.

 

—¿Qué tan formadas están llegando las nuevas generaciones desde las universidades en cuanto a atención al cliente? ¿Ha cambiado la metodología en las facultades para hacer frente a la nueva realidad del mercado global?

 

—Los licenciados en Derecho salen de las universidades dominicanas sin ninguna preparación académica respecto de la atención al cliente, salvo contadas excepciones. La metodología en las facultades en este aspecto sigue un patrón decimonónico caduco.

 

En la reunión de bienvenida que tengo con cada nuevo asociado le explico con detalles que ser abogado no consiste en analizar temas jurídicos in abstracto, sino en resolver un problema específico a nuestro cliente haciendo uso —en la gran mayoría de los casos, pero no siempre— de la técnica jurídica.

 

—¿Qué particularidades tiene el mercado legal dominicano? ¿Cómo es trabajar con clientes internacionales desde la América insular?

 

—El mercado legal dominicano es de gran crecimiento debido al auge económico del país en las últimas décadas. Al mismo tiempo, es extremadamente competitivo.

 

En cuanto a los abogados dominicanos —unos 80.000— hay una gran disparidad en cuanto a formación y capacidad. Hay facultades de derecho buenas y otras pésimas, sin ningún requisito para ingresar. Hay muchos abogados buenos, pero hay muchos otros que constituyen vergüenzas andantes para la profesión.

 

Para los abogados de Guzmán Ariza trabajar con clientes internacionales es lo rutinario y normal. Más de un 80 % de nuestra clientela es extranjera y para atenderla contamos con un equipo muy diverso. Tenemos abogados y asistentes de Argentina, Alemania, Bélgica, Cuba, Haití, Estados Unidos, Italia, Rusia y Venezuela, además de la República Dominicana. La mayoría de los abogados dominicanos del bufete han hecho estudios de maestría en Estados Unidos o en Europa.

 

—¿Qué opina de los procesos de institucionalización en numerosas firmas latinoamericanas? ¿Diría que se han consolidado en las firmas legales de República Dominicana?

 

—Absolutamente, las firmas dominicanas hemos tomado los procesos de institucionalización muy en serio porque creemos que son imprescindibles en el mundo competitivo de hoy.

 

—¿Qué cambios han implementado para ser competitivos en tecnología e innovación?

 

—En los últimos años hemos implementado cambios tecnológicos significativos para asegurar la información de los clientes y facilitar el acceso a los abogados desde cualquier punto donde se encuentren. Contamos con sistema de correos y de producción de documentos de última generación.

 

—Al cierre del año 2018 usted destacó el desarrollo de un área de práctica muy novedosa, la de derecho del cine. ¿Puede hablarnos de la importancia de esta industria en República Dominicana? ¿Cuál es el atractivo del país para productoras como Netflix?

 

—Con la aprobación en 2010 de la Ley para el Fomento de la Actividad Cinematográfica en la República Dominicana, la industria en el país ha recibido un gran empuje. Los beneficios fiscales de la ley han motivado a empresas locales a invertir en el sector con óptimos resultados. Se ha construido un gran estudio cinematográfico (Pinewood) cerca de la ciudad de Santo Domingo, con instalaciones de unas 17 hectáreas, y otro de mayor tamaño se encuentra en construcción en la región de Punta Cana. Actualmente se ruedan en el país unas cinco películas al mes.

 

El país ofrece al productor local, así como a productores internacionales como Netflix, el estudio más moderno de la región, personal de producción calificado a precios muy competitivos, escenarios naturales muy diversos (montaña, playa, ciudad, sitios históricos, locaciones modernas, etcétera) y financiación local a través de los incentivos de la ley.

 

—Si pudiese volver atrás en el tiempo, ¿cambiaría alguna de las decisiones que ha tomado en su trayectoria como MP?

 

—Toda gestión es una combinación de éxitos y fracasos. Solo quien no innova, quien no se atreve, está exento de fracasos particulares, pero en ese caso el inmovilismo tendría el peor resultado de todos: el fracaso total.

 

Hay decenas de decisiones que en el curso de mis 34 años a la cabeza de la firma hubiese preferido no haber tomado. Por ejemplo, haber incorporado a la firma a tal o cual socio, haber establecido un sistema de rotación de asociados por las diversas oficinas que resultó contraproducente, etcétera. Desafortunadamente, nadie tiene una bola de cristal que nos advierta de las iniciativas que serán improductivas.

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